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Atentado con drones en Venezuela

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Raúl Tortolero.

Hasta ahora, el gobierno de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro, no ha presentado prueba alguna de que lo que sucedió durante su desfile militar en el centro de Caracas, se haya tratado en verdad de un “atentado”. Ante la falta de información seria al respecto, no es posible afirmar que lo sea, ni que no lo sea. Lo que sí se ha difundido es que la agencia AFP recogió declaraciones que apuntan a que una “bombona” de gas, explotó, causa del estruendo que generó miedo en los que presenciaban el desfile. Pero no habría, en cambio, quien hubiera visto “drones”.

¿Cuándo se va a poder conocer la verdad de los hechos? Sabiendo que un gobierno dictatorial siempre va a difundir una versión oficial -la que le conviene-, pero que no tiene por qué coincidir con la verdad, la respuesta es nunca. No sorprende, entonces, que al poco tiempo de transcurridos esos hechos, Nicolás Maduro ya “sabía” todo al respecto.

El heredero de Hugo Chávez declaró que había sido un atentado contra él, para intentar asesinarlo. Ah, pero, raudo como es –acaso el investigador más veloz del mundo-, también ya conocía a los culpables: la extrema derecha venezolana y extranjera, y el presidente saliente de Colombia, Juan Manuel Santos

“Han intentado asesinarme el día de hoy”, dijo Nicolás Maduro, en el palacio de Miraflores. “El nombre de Juan Manuel Santos está detrás de este atentado”, describe una nota de El País. Por supuesto, Colombia niega toda participación en los hechos.

Un militar bajo condición de anonimato, y que estuvo presente en la celebración del 81 aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana, no cree en la versión oficial dada por su gobierno. El uniformado no escuchó disparo alguno, descalificando la versión que aseguraba que las fuerzas de seguridad dispararon contra un dron.

“No es creíble”, declaró a El País. Y añadió: “Darle a un dron en movimiento con un fusil es casi imposible. Además si se le da no explota. El explosivo es estable. Necesitas un arma de dispersión a ser posible con dirección de tiro. Si le das cae el dron, pero no explota. Fue una explosión como de mortero de 81 mm (el proyectil tradicional de infantería). Altura de 20 metros. Sin metralla… si tuviera metralla habría hecho una escabechina”. Tal cual. Aquí el link de esta interesante nota: https://elpais.com/internacional/2018/08/05/actualidad/1533422659_307629.html

Más tarde el mismo sábado 4 de agosto se dio a conocer un comunicado de un supuesto grupo que se atribuía los “atentados” de la avenida Bolívar en la capital venezolana. La periodista Patricia Poleo le dio lectura. El título del operativo era “Operación Fénix”, llevado a cabo por el Movimiento Nacional Soldados de Franelas, cuyos miembros aseguraron en su cuenta de twitter, que son un conjunto de “militares y civiles patriotas y leales al pueblo de Venezuela”, y que se fundamentan “en argumentos legales y constitucionales”.

En el texto se inconforman con que “se sigan violando los derechos humanos, que se utilice la estructura de Estado para operaciones de narcotráfico y terrorismo internacional, que la impunidad reine sobre la injusticia, que se irrespete la voluntad popular, que millones de venezolanos se hayan visto obligados a abandonar el país”, entre otras cosas.

Ese supuesto movimiento remata diciendo respecto del atentado: “Hoy no pudimos, pero seguiremos en nuestra lucha, porque la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) tiene por función garantizar la independencia, la soberanía de la Nación, la integridad del territorio y el orden público interno”. Aquí el link del comunicado: https://www.youtube.com/watch?v=nxQkJuOB4PQ&feature=youtu.be&a=

El tema es que al final del día, la dictadura de Maduro se encuentra en una gravísima crisis de legitimidad, teniendo a nuestros hermanos venezolanos viviendo con hambre y los peores índices de inseguridad, y con todo tipo de problemas y carencias, que hacen de la vida cotidiana una experiencia insufrible.

Un “atentado” –o más bien, un “autoatentado”- sería una oportunidad para cualquier político en desgracia, de aparecer como víctima, y no como verdugo, y con ello buscar respaldo en el pueblo, y entre mandatarios de la comunidad internacional, además de poder justificar una gran ola de represión interna, con el pretexto de que cualquiera puede ser cómplice de los nuevos malosos en turno.

¿Qué fue entonces: un atentado real de un movimiento que intenta acabar con la dictadura de Maduro, o una estrategia de ese gobierno para conservarse en el poder, luego de unas elecciones en las que nadie cree y pocos reconocen? Por lo pronto, conocidos que viven aún en Venezuela, me escriben: “La cacería contra opositores empezó de nuevo”…

@raultortolero1